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Museo Etnográfico de Ripoll

10.3 Floreros

Los recipientes de hojalata eran de uso cotidiano en el hogar y en los comercios hasta la llegada y la popularización del plástico, en la década de los años sesenta del siglo XX. La gran variedad de volúmenes y formas que se les daba los hacían idóneos para guardar los alimentos, pero también para muchos otros productos. El hojalatero trabajaba con una lámina de metal, en la que dibujaba la pieza, la tallaba, la soldaba y limaba las rebabas. La labor requería de una gran precisión, ya que a menudo estos receptáculos se utilizaban para medir líquidos como la leche, el aceite y el vino, o bien cereales. Otros trabajos de  hojalatería eran la manufactura de lámparas de aceite, quinqués y linternas, y el repujado de la hojalata para hacer obras de carácter ornamental, principalmente religioso, destinadas a santuarios y ermitas. Un ejemplo podrían ser los floreros, utilizados para decorar los altares de la iglesia, cuando no había flores de temporada. Vendrían a ser el equivalente a las flores de plástico actuales.

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