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Museo Etnográfico de Ripoll

04. Trabajo en el hogar

A diferencia de lo que sucedía en los hogares urbanos o rurales, el trabajo del campo tenía una continuidad natural en la masía. Algunas de las tareas de sus habitantes eran rutinarias, otras las imponía el paso de las estaciones, y la jerarquía dentro de la familia establecía el reparto. En el campo, personas y animales convivían muy juntos. Los hombres abastecían el comedero y el bebedero para mulas y yeguas, bueyes y vacas, ordeñaban y limpiaban los establos. Mientras, las mujeres cuidaban el ganado pequeño —gallinas, ocas, patos o conejos—, recogían los huevos y vendían en el mercado todo lo que podían.
Los hombres iban al bosque y regresaban a casa con el haz de leña o las astillas, mientras que sus esposas mantenían el fuego del hogar, cocinaban, limpiaban, remendaban la ropa, planchaban y preparaban el cocido con las coles, los nabos, las remolachas y el salvado para los cerdos. Era mucho trabajo sin días de ocio, al que aportaban también su esfuerzo los abuelos, los mozos, los segundogénitos y los niños. Durante el año quedaba todavía mucho trabajo por hacer: pelar el maíz, hacer la matanza del cerdo, hacer jabón, arreglar las herramientas, los carros y la casa, amontonar el estiércol, amasar la harina para hornear el pan, hacer velas con la cera de la colmena o llevar a herrar los animales. Todo ello mientras las chicas bordaban y cosían el ajuar o trataban con el marchante, y los amos pasaban cuentas con los masoveros o acordaban los precios con el carnicero.

4.1. Barretinas

OBJETOS

4.1. Barretina
4.1. Barretina
4.1. Barretina
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