En el conjunto monumental de Sant Sebastià de la Guarda se puede disfrutar de un yacimiento ibérico (siglos VI a I a. C.), recientemente consolidado y señalizado, una torre de vigía del siglo XV (bien cultural de interés nacional), una ermita y hospedería del siglo XVIII y un faro del siglo XIX. Todo en la cima de una montaña con acantilados, a unos 180 metros sobre el nivel del mar, y desde donde se pueden hacer varias excursiones por el macizo, siguiendo el sendero de gran recorrido del Mediterráneo.
Es recomendable la experiencia de subir a la torre de vigía, una construcción defensiva para vigilar la zona costera y protegerla de posibles invasiones corsarias y piratas, que conserva muchos de sus elementos originales. Una vez arriba se puede contemplar, entre sus almenas, una de las mejores vistas de la Costa Brava.