Las vistas ópticas eran grabados coloreados a mano realizados especialmente para ser contemplados a través de la lente de una caja de óptica. Las imágenes, realizadas mediante la cámara oscura, tenían una perspectiva muy acusada, para proporcionar sensación de profundidad.
Los temas representados podían ser muy variados: paisajes urbanos, calles, plazas, monumentos, jardines, interiores de grandes edificios, etc. En la época del máximo auge del espectáculo de la caja de óptica, también denominada mondo nuovo, en la segunda mitad del siglo XVIII, existían cuatro grandes centros de producción de vistas ópticas: Londres, París, Bassano y Augsburgo. Esta producción se distribuía por toda Europa.