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Audioguía · Museo de la Noguera

Balaguer

001. Presentación del museo a cargo de Dolors Bramon
01. Un nuevo nombre para Dios

El siglo VIII marcó el inicio de un periodo de ruptura con la cultura hispanovisigoda en toda la península ibérica. La llegada de poblaciones y ejércitos procedentes de Oriente Próximo y del norte de África comportó cambios muy profundos en la sociedad que afectaron a la administración, la lengua, la religión, la economía...

Un nuevo estado, al-Ándalus, surgiría de estos cambios; y gran parte de la actual Cataluña quedaría ubicada dentro de la frontera entre el nuevo estado y los condados francos: era la Marca Superior, al-Tagr al-a'la.

02. ¡Vosotros, gente de la Biblia!

A la gente que habitaba estas tierras antes de la llegada de los musulmanes les llamamos hispanovisigodos y se agrupaban en pequeños pueblos como el de El Bovalar (Seròs, El Segrià), donde había una basílica cristiana. La vida giraba en torno a la agricultura y, especialmente, la ganadería, con importantes rebaños de corderos y también de vacas y toros que pasaban los inviernos en estas tierras bajas.

El Bovalar fue fundado a finales del siglo IV y fue destruido por un incendio justamente a inicios siglo VIII, en el momento de la llegada de árabes y bereberes.

03. Nos les abrimos las puertas de todo

Con la conquista de Hispania se configuró un nuevo país, al-Ándalus, con capital en Córdoba y dependiente del califa de Damasco, que se convirtió durante un tiempo en la primera potencia política, cultural y económica de Occidente. Los recién llegados, agricultores expertos, mejoraron los sistemas de riego de la época romana e introdujeron nuevos cultivos: arroz, azafrán, caña de azúcar, naranjos, berenjenas...; y llegaron nuevos productos a los mercados de las ciudades: incienso, pimienta, marfil, mercurio, seda...

04. Todos los colores de vuestra piel

El nuevo estado andalusí estaba formado por comunidades muy diversas: había una minoría árabe y bereber que constituía la clase dirigente, los conversos al Islam conocidos como muladíes, la población autóctona que se había mantenido fiel al cristianismo y eran llamados mozárabes y, finalmente, los judíos, que, por primera vez, no eran perseguidos y pudieron formar aljamas estables e influyentes.

05. Eran tiempos de lucha e ideas

El establecimiento de la frontera en estas tierras enfrentó a dos culturas opuestas: los francos, en el norte, organizaron el territorio en "condados". Los andalusíes, en el sur, se organizaron en distritos desde los que se gestionaba el territorio y que tenían al frente un valí o gobernador que dependía, a su vez, del qaid, o jefe militar de la frontera, en nuestro caso de la Marca Superior de al-Ándalus. La capital se situó en Zaragoza e incluía los distritos de Tortosa, Tarragona, Lérida, Barbitania, Huesca, Zaragoza, Calatayud y Barusa.

06. Esta tierra estará vedada para ellos

Con la desintegración del califato de Córdoba (1008) y la aparición de una serie de reinos independientes llamados taifas, la Marca Superior desapareció como división territorial y se convirtió en uno de los reinos más extensos e importantes, gobernado por la familia de los Banu Hud y con capital en Zaragoza. Las luchas entre los miembros de esta familia convirtieron Lérida en centro opositor y en la capital de la pequeña taifa leridana entre los años 1041 y 1081, momento en que tuvo un gran florecimiento económico, social y cultural.

07. Reluciente como la estrella matutina avanzaba orgulloso con silla de oro

El debilitamiento del poder andalusí a partir de principios del siglo XI supuso una reanudación de la conquista del territorio por parte de los condados, que culminaría en la zona de la actual Cataluña a mediados del siglo XII. La conquista y colonización de las tierras pallaresas y noguerenses se debe a las hazañas del caballero Arnau Mir de Tost (1000-1072) y su esposa Arsenda, que eran vasallos de los condes de Urgel.

Balaguer fue conquistada definitivamente en 1105, después de tres asedios y once años de lucha intermitente.  La población fue expulsada de la ciudad. La ciudad de Lérida no caería hasta cuarenta y cuatro años más tarde y los condes de Barcelona y Urgel permitieron a la población seguir viviendo en la ciudad.

08. Vos, que os dirigís a la ciudad que espera

El profeta Muhammad se propuso transformar una sociedad dividida en tribus en una comunidad de creyentes y dotarla de proyección universal. Este propósito tuvo su centro físico y espiritual en Medina, una ciudad que se convirtió a su vez en modelo de vida comunitaria para las generaciones venideras. En al-Ándalus y en la Marca Superior se puede hacer una distinción entre las ciudades islamizadas, como Lérida y Tortosa, y las ciudades nuevas, como Balaguer, que nació con un fuerte carácter militar.

A partir del siglo X, se convirtió en el centro de un territorio lleno de castillos y asentamientos rurales.

09. Cuando huyan del cuerpo mi alma y la tuya

Uno de los actos piadosos que era grato a los ojos de Dios y que daba beneficios en la otra vida era la fundación de cementerios. En Balaguer hemos documentado arqueológicamente dos cementerios, ubicados dentro del Pla d’Almatà. Las tumbas son sencillas: se colocaba al muerto sobre su costado, en una fosa excavada en el suelo, con la cara mirando en dirección a la ciudad santa de La Meca.

10. En la azotea de una casa vi a un hombre solitario

En la sociedad islámica, la vida pública y la vida privada están estrictamente separadas; e, incluso dentro de la casa, se marcan diferentes grados de intimidad.  La expresión ideal de este principio es la casa con patio: detrás de la austera fachada y el vestíbulo, el patio interior era el lugar de esparcimiento y trabajo de la familia y, a su alrededor, se abrían las diferentes habitaciones, con separación también para las de los invitados, ajenos a la familia.

11. Ni por el oro de Balaguer

La explotación del Segre como río aurífero está bien documentada en época andalusí, ya que son muchos los geógrafos y cronistas que hablan de ella. Parte del oro que se extraía del río era utilizado por el Estado para acuñar moneda. Parece que en época condal se detuvo esta actividad, y no fue retomada hasta el siglo XVI. Actualmente os enseñamos a buscar oro en nuestro Centro de Interpretación del Oro del Segre.

12. Toma la copa, querida, y coge el cántaro

En el siglo XI se organizó en la ciudad de Balaguer un barrio dedicado a la alfarería, donde se excavaron varios hornos y obradores. Hemos documentado la producción de al menos 18 piezas diferentes, todas destinadas al uso doméstico y sabemos que llegaban también a todo el territorio de la ciudad. A partir de la vajilla de cocina, mesa y despensa podemos intuir costumbres y formas de cocinar que nos acercan un poco más a la vida cotidiana de mil años atrás.

13. Cuando blande la lanza en el fragor del combate

Los historiadores y cronistas árabes definen el castillo de Balaguer como una fortificación situada en los límites del distrito de Lérida, que cumplía dos funciones: por un lado, reforzar la frontera contra los ataques condales; y, por otro, ejercer el control fiscal de la población de esta zona.

La explicación de su origen nos la da el historiador Ibn Hayyan, que recoge el relato de al-Rasi. Una narración sorprendente que nos enlaza directamente con la leyenda del nacimiento de Cataluña.

14. Dicen que hay paraíso

El castillo pasó de ser un lugar puramente defensivo y estratégico a convertirse en una residencia señorial. El nombre de suda (residencia del gobernador) es el resultado de la construcción de un palacio en su interior durante la primera mitad del siglo XI.  Azules, rojos, negros, amarillos... daban vida a flores, piñas, granadas, palmetas, tallos, pájaros y seres fantásticos. La palabra de Dios se recordaba en los frisos esculpidos en yeso que ornaban las paredes: era el reflejo del poder del señor del castillo, el recuerdo destinado a ser perpetuo de una cultura que estaba a punto de extinguirse...

15. Me he sometido a la voluntad de Dios

¿Quién construyó el palacio de la Suda de Balaguer? Existen varias teorías que vinculan este hecho con personajes muy destacados de aquel momento histórico. Aunque, de momento, la incógnita sigue viva y parece que solo la arqueología del futuro podrá desvelarla...

Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que un taller vinculado a la corte de Zaragoza ejecutó el encargo, lo que explicaría la notable semejanza del palacio de Balaguer con el de la Aljafería de Zaragoza, construido en la misma época.

16. Me han obligado a dejar mi tierra pequeña

La conquista definitiva de la medina de Balaguer tuvo lugar durante el otoño de 1105. El conde de Urgel Ermengol VI era todavía un niño y fue su abuelo materno, Pedro Ansúrez, señor de Valladolid, quien conquistó la ciudad en su nombre.

Toda la población fue expulsada, las casas abandonadas, las mezquitas, cristianizadas y dedicadas a los patrones del condado de Urgel: santa María, san Salvador y san Miguel, los luchadores contra el demonio por excelencia.

17. Barones, veo aquí guerrear con vino y mucha comida

Con la anexión de la medina de Balaguer al condado de Urgel, el castillo de la Suda pasó a ser una de las residencias condales.  Las grandes reformas en el antiguo palacio se iniciaron con la entrada de la Casa de Barcelona, a partir de 1314 .  La vinculación de esta familia con la estirpe que gobernaba la Corona de Aragón supuso un gran impulso a la vida cortesana de la ciudad y del castillo, que disponía de una biblioteca con más de cuatrocientos volúmenes y un grupo estable de juglares y trovadores al servicio de los condes de Urgel.

18. Obligaron al conde a decir que él quería ser o rey o nada

Las obras de reforma que iniciaron los condes de Urgel mantuvieron el carácter orientalizante del antiguo palacio mediante la contratación de artesanos moriscos aragoneses y del País Valenciano encargados de la decoración de salas y jardines.

Desgraciadamente, no se pudieron acabar las obras debido a la derrota de la familia Urgel en la guerra contra el rey Fernando I de Antequera: en 1413, el castillo de Balaguer fue parcialmente destruido y la familia condal, dispersada y encarcelada.

Balaguer cerró una larga época de esplendor, pero en la memoria colectiva aún perdura el recuerdo de aquellos tiempos en el nombre popular que se da a la fortificación balagariense: el Castell Formós (Castillo Hermoso).

19. ¿No fue un gozo nuestro vivir ardiente?

Nuestro pasado andaluz ha estado escondido durante años en los libros de historia. Nombres como el de Lubb b. Ahmad al-Qasi aún nos son extraños a pesar de que se trató de un caudillo fundamental en la historia de la que hoy conocemos como la Cataluña Nueva. Aun así, no podemos escapar de la influencia que aquellos cuatrocientos años de historia supusieron en nuestra cultura. La gastronomía, la técnica y la ciencia conservan rasgos destacables. Pero donde mejor se evidencia es en nuestra lengua...

 

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