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Museo Archivo de Santa María

El retablo del Roser

Fotografía del retablo del Roser. Autor: Ramon Manent

Fotografía del retablo del Roser. Autor: Ramon Manent

La Cofradía del Roser fue fundada en el siglo XVI y se estableció en una capilla lateral del edificio gótico. Cuando se amplió el templo, le fue concedida la capilla situada en la nueva nave, justo en el ábside del lado del Evangelio.

Para construir el nuevo espacio, se acordó hacer un retablo grandioso y de calidad, y se encargó al escultor mataronés Antoni Riera, en 1690, que tuvo como colaborador al occitano Lluís Bonifaç. También trabajaron Marià Riera, hijo del primero, y otros artesanos como el carpintero Antoni Mascort o el dorador Joan Urgellès, que terminaron el trabajo en 1711.

El retablo es una obra monumental, del primer barroco, el salomónico. Exuberante en su totalidad, con una profusión de ángeles, rosas, uvas, pámpanos, pájaros..., testimonio de la gran pujanza económica y social del Mataró de la época.

Además de la Virgen titular y de otros santos, están representados todos los misterios del Rosario, que se distribuyen de abajo arriba: los de Dolor, los de Gozo y los de Gloria. En el zócalo, cuatro figuras de atlantes, representando las cuatro partes del mundo, soportan el conjunto escultórico.

La riqueza, belleza y armonía de este retablo del Roser y el hecho de que sea uno de los pocos ejemplos de escultura barroca salvado de la destrucción de 1936 le otorgan una especial relevancia en la historia del arte catalán.

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