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Real Monasterio de Santa Maria de Pedralbes

La capilla de San Miguel

<p>Detalle frontal de los murales de la capilla de San Miguel</p>

Detalle frontal de los murales de la capilla de San Miguel

La capilla está decorada con un magnífico conjunto de pinturas murales encargadas al taller de Ferrer Bassa por la abadesa Francesa ça Portella, según consta en dos contratos de los años 1343 y 1346. Las pinturas presentan una técnica mixta: al fresco y al seco, y constituyen el primer exponente en la Península de la pintura italiana del trecento, con notable influencia de maestros italianos como Giotto, los hermanos Lorenzetti o Simone Martini. La iconografía se inspira en las devociones marianas y representa, en tres franjas pictóricas, la Pasión de Cristo, los gozos de la Virgen y varias figuras de santos. 

Inicialmente, la capilla fue concebida como espacio de devoción personal, pero con el tiempo pasó a ser el archivo del monasterio. Entre 1801 y 1870, fue usada como guardarropa y posteriormente se convirtió en celda abacial. A raíz de estos distintos usos, las pinturas se aislaron de la luz exterior, de la humedad y del polvo y no fueron descubiertas hasta el siglo xix. El interés que despertaron en aquel momento no ha disminuido, dada la importante innovación tanto estilística como técnica que representaron en el momento en que fueron realizadas. Las diferentes restauraciones posteriores han dejado al descubierto la excelencia del conjunto pictórico.

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