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Museo del Cau Ferrat

Retrato del escultor Carles Mani

<p>Santiago Rusi&ntilde;ol, <em>Retrato del escultor Carles Mani</em>, 1895, Par&iacute;s, &oacute;leo sobre lienzo</p>

Santiago Rusiñol, Retrato del escultor Carles Mani, 1895, París, óleo sobre lienzo

Este cuadro no fue nunca expuesto en vida del autor, salió del Cau Ferrat por primera vez en 1981. Retrato del escultor Carles Mani es, sin duda, uno de los más inquietantes de todos los que pintó Rusiñol. La tensión del rostro, la mirada recelosa y la actitud arisca del personaje nos muestran al hombre taciturno y atormentado y al artista incomprendido y maldito que siempre fue Mani. Rusiñol lo representó de medio cuerpo, sentado en una silla con el brazo izquierdo apoyado su respaldo. La lúgubre fisonomía del escultor y la chaqueta negra que viste se recortan sobre un atrevido fondo bicolor formado por los tonos rojizos de la pared y el amarillo del cubrecama, inspirado, claramente, en el amarillo de la indumentaria del San Pedro de El Greco.

Rusiñol conoció a Carles Mani y a su amigo el pintor Pere Ferran en París. Mani recibió en 1894 una beca de la Diputación de Tarragona y decidió compartirla con Ferran, lo cual provocó que ambos acabaran pasando una aventura de auténtica miseria de la que Rusiñol los salvó.

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