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Museo de las Tierras del Ebro

La colonización del campo: el mundo romano

<p>Mundo de los vivos. La colonizaci&oacute;n del campo: el mundo romano</p>

Mundo de los vivos. La colonización del campo: el mundo romano

La administración romana promovió la implantación progresiva de la vida urbana y de un nuevo sistema de explotación económica: la villa. Dertosa es, en nuestra región, el núcleo urbano a partir del cual se organiza el territorio. Desde este núcleo los romanos se dedican a crear una nueva red viaria y nuevos caminos, drenajes de campos y sistemas de riego. Gracias a las mejoras técnicas y a las facilidades comerciales de la época, se intensifica el cultivo de especies mediterráneas como el olivo, la viña y el trigo.

En el periodo altoimperial, la interrupción de la producción vinícola en la zona catalana conllevará el inicio de una etapa de cambios, debidos a la pérdida de mercados. Esta etapa se verá reflejada en la concentración de la propiedad territorial y en la tendencia a la nuclearización de la población. Durante la crisis del siglo III, las villas de las Terres de l'Ebre verán reducida su ocupación y los espacios residenciales de estas explotaciones desaparecerán, como se constata en Casablanca o Barrugat, aun así, perdurarán hasta la época visigoda.

En la exposición podemos ver restos arquitectónicos de estas villas, como tejas, antefijas o fragmentos de los pavimentos y mosaicos, entre ellos la llamada «piedra de la Cinta», muy famosa en la antigüedad, proveniente de las canteras de Tortosa. También observamos recipientes anfóricos, algunos con las marcas de las villas del Ebro, que comercializaban un vino consumido por el ejército romano. Entre los objetos de indumentaria, hay que destacar la colección de colgantes fálicos y las sortijas con símbolos cristianos, primeros indicios de la introducción de esta nueva religión en las Terres de l'Ebre.

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