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Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont

Excavación, donde se localizan yacimientos y se aplican diferentes técnicas de extracción de los fósiles

<p>Representaci&oacute;n de una excavaci&oacute;n paleontol&oacute;gica</p>

Representación de una excavación paleontológica

En este ámbito se explica cómo se localizan los yacimientos y se extraen los fósiles.

Para localizar un yacimiento, es necesario hacer una prospección sobre el terreno, es decir, inspeccionar una zona para ver si hay sedimentos con restos fósiles. La prospección es el paso previo a la excavación, y siempre se debe solicitar autorización a la Dirección General de Patrimonio Cultural, porque todos los yacimientos y fósiles están protegidos.

Cuando se empieza a excavar, primero se debe limpiar la zona y eliminar los sedimentos estériles. A continuación, se cuadricula el terreno para poder tomar las coordenadas de la situación de las piezas. Seguidamente, ya comienza la excavación propiamente dicha, con las herramientas adecuadas (pinceles, escarpelos, martillos, bisturís, etc.). Cuando se encuentra un fósil, primero se tiene que consolidar y después extraer. Si el fósil es pequeño y resistente, el sedimento se envuelve con papel de aluminio; si es grande y frágil, se hace una «momia», que significa que se envuelve con cartón y poliuretano o yeso.

Finalmente, se registra la pieza con un código y se anota toda la información en el cuaderno de campo, herramienta básica de los paleontólogos. En este cuaderno se hace el primer registro del fósil: se anota el nombre del yacimiento y la fecha, y se hace una descripción de la pieza.

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