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Ecomuseo de los valles de Àneu

El pajar

<p>El pajar, en oto&ntilde;o, repleto de hierba y paja hasta los topes</p>

El pajar, en otoño, repleto de hierba y paja hasta los topes

Adosado a la vivienda, se encontraba un edificio que era cuadra y pajar al mismo tiempo. Se accedía al mismo desde dentro de la casa por la misma puerta que ahora. La planta baja era la cuadra, y el espacio donde usted se encuentra ahora, el primer piso, era el pajar. A finales de otoño estaba lleno hasta arriba de hierba y paja seca, el sustento para el ganado durante el invierno. Las maderas del suelo no llegaban hasta las paredes, y por esos agujeros, denominados trampillas, bajaban la comida hasta los comederos, que se encontraban debajo, en la cuadra.

Una puerta grande da al exterior, donde encontramos un puiador, una rampa de piedra para acceder al pajar desde la calle. El puiador y la puerta permitían el paso de un animal cargado de hierba, para descargarla directamente en el interior del pajar. También se podía bajar a la cuadra por una escalera.

Con esta distribución de pasos y aberturas se podía trabajar con el ganado sin tener que salir al exterior.

Pese a que gran parte del envigado es original, este espacio fue objeto de una profunda restauración. Al realizar las obras, se acondicionó la sala para poder llevar a cabo en ella distintos tipos de actividades: exposiciones, cursos, conferencias, etc.

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