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Centre d'Interpretació 115 Dies

La noche de San Jaime

<p>Barcas, puentes y pasarelas sirvieron para cruzar el Ebro y empezar la batalla m&aacute;s dura de la guerra.</p>

Barcas, puentes y pasarelas sirvieron para cruzar el Ebro y empezar la batalla más dura de la guerra.

Era la noche de San Jaime, oscura y casi sin luna. Cinco divisiones republicanas, más de cien mil combatientes del Ejército del Ebro, esperaban en silencio la orden para cruzar el río. Se habían dispuesto barcas de remo, pasarelas ligeras, barcas con cable aéreo, puentes de madera y de hierro. A las 00.15 horas de la noche del 25 de julio empezaron a cruzar el río por más de veinte puntos diferentes, entre Mequinenza y Amposta.

 

Durante 115 días, cerca de trescientos mil soldados, ochocientas piezas de artillería, seiscientos aviones y doscientos sesenta carros de combate se enfrentaron en una batalla larga y cruenta. La destrucción fue inmensa en las comarcas de la Terra Alta y la Ribera d’Ebre. Desaparecieron infraestructuras, viviendas y campos de cultivo; la población tuvo que emigrar y la tierra quedó yerma y preñada de explosivos y chatarra. Este desastre material y humano resultaría decisivo para el desenlace de la Guerra Civil española.

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