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Centre d'Interpretació 115 Dies

115 días de combates

<p>Miles de proyectiles sembraron de muerte y destrucci&oacute;n el inmenso campo de batalla del Ebro.</p>

Miles de proyectiles sembraron de muerte y destrucción el inmenso campo de batalla del Ebro.

La iniciativa republicana había sorprendido a los mandos franquistas, pero éstos reaccionaron muy pronto. Franco quería recuperar el terreno perdido a cualquier precio y planteó batalla sin escatimar medios humanos ni materiales. En un terreno reducido estaba concentrado lo mejor del ejército republicano. Dejó de lado otras alternativas: primero se trataba de aplastar al enemigo; después, de ganar la guerra. La superioridad aérea y artillera de los autodenominados nacionales y sus grandes reservas de combatientes y de material, les proporcionaban un crédito inagotable. Sólo después de siete contraofensivas y 115 días de combates consiguieron su objetivo.

 

Antes de cada contraofensiva, la aviación franquista castigaba las defensas republicanas durante horas. A pesar de la intensidad de los bombardeos, las posiciones republicanas eran muy difíciles de ocupar, bien porque la orografía les beneficiaba, bien porque el sistema de trincheras y defensas que habían construido era muy arduo de superar. Por ello la progresión franquista fue muy lenta. Algunas cotas se llegaron a conquistar y a perder hasta ocho veces en un mismo día.

 

A la crueldad y la violencia de la lucha se sumaban las extremas condiciones en las que combatían los soldados, en un terreno áspero e inhóspito que dificultaba enormemente el traslado de heridos y la reposición de municiones. La batalla fue, sin duda, la más dura y sangrienta de toda la Guerra Civil.

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